Buscar el cargador como misión imposible diaria
Sabes que lo dejaste “aquí” y aquí es universo paralelo. Revuelves sofá, bolsa, coche mentalmente. Aparece detrás de cojín como magia negra. Es relatable de dependencia tecnológica ridícula. Piensas que la vida cotidiana gira en torno a cables que odias y necesitas. Enchufas y el porcentaje sube como oxígeno. Respiras. A veces el día a día es solo esto: electricidad suficiente para seguir siendo persona conectada al mundo sin apagarte del todo a las seis de la tarde.