Hacer cola en el médico y leer revistas de cocina de 2014
Miras tartas imposibles con calma absurda. El tiempo pasa lento; el móvil a veces molesta menos que el papel. Es relatable de espera institucional anestesiada. Piensas que el día a día de salud incluye estos limbos. Llega tu turno y olvidas la tarta. Sales con papel y con sensación de haber viajado en el tiempo culinario. Las revistas viejas son ancla extraña: el mundo siguió, la tortilla de patatas sigue siendo relevante, tú sigues esperando turno con paciencia híbrida.