Tortilla francesa rellena de lo que sobrevive en nevera
Abres nevera y montas relleno con queso raro, espinacas medio tristes, jamón de fin. Lo enrollas con miedo y sale bien. Cortas y sale humo invitador. Es comida anti-desperdicio disfrazada de brunch casero. Comes con ketchup si te gusta y sin debate. El plato limpia conciencia y nevera a la vez. A veces cocinar es improvisación con huevos como salvavidas. Sales de la cocina con sensación de haber ganado a la lista de la compra sin ir al súper otra vez.