Cola en taquilla con respeto a la anciana que va lenta
Nadie empuja; alguien ofrece ventanilla más cercana si puede. Es convivencia de trámite, casi milagroso. Respiras. Piensas que la impaciencia urbana es default, pero no ley. Cuando la gente espera sin humillar, el día mejora. Sales con número y con sensación de haber estado en grupo humano decente. A veces convivir es no convertir la cola en competición de ego, solo porque el cuerpo te pide llegar pronto y aun así puedes contenerte un poco.