Decir “mañana ordeno” mirando mesa catastrófica
La mesa asiente con sarcasmo silencioso. Mañana llega y la mesa sigue. Es relatable de posponer superficies. Piensas que el día a día doméstico acumula capas de “luego”. A veces ordenas en veinte minutos y ríes del drama previo. Otras, la mesa gana una semana. No eres persona mala; eres ocupada. El desorden a veces es mapa de vida activa; otras, es señal de bajón. Disciernes cuando duele y cuando solo es ruido visual tolerable.