Decir “no pasa nada” cuando sí pasa un poco
Sonríes para bajar tensión ajena; por dentro hay raya en el libro. Decides no explotar ahora. Es relatable de paz comprada a plazos. Piensas que el día a día adulto incluye negociar molestias para no montar drama diario. Luego hablas o lo sueltas solo. No eres santa; eres estratega cansada. A veces “no pasa nada” es puente hacia conversación mejor hora. Otras, es perdonar cosas pequeñas porque la vida ya va llena de grandes.