Vecino que no fuma en el rellano cerrado
Baja a la calle aunque llueva un poco porque sabe que el humo viaja. No lo anuncia; simplemente lo hace. Tú lo notas porque el pasillo huele menos. Es convivencia química: aire compartido exige gestos. Cuando alguien fuma dentro, el grupo se envenena en silencio. Agradeces lo otro sin decirlo en comité. Piensas que pequeñas decisiones de ir afuera sostienen la paz más que mil normas escritas. Es humo menos, vida más, irritación menor.