Niños en el rellano y padres que piden perdón
Los niños corren y golpean pelota; un padre baja rápido a decir “perdonad”. Aceptáis con gesto porque todos fuimos ruido alguna vez. La convivencia con infancia requiere límites y empatía a la vez. Si el disculparse existe, el rencor baja. Si no, crece. Esa frase simple cambia el clima del edificio. Cierras la puerta y piensas que la educación de adultos es el verdadero aislamiento acústico, más que las paredes.