Cola en el médico con respeto al dolor ajeno
Cada uno mira el suelo o la pantalla, sin preguntar demasiado. Cuando alguien llora bajo, se ofrece pañuelo sin sermón. Es convivencia de espera, de cuerpos vulnerables en el mismo cubo. Nadie presume de prisa porque la prisa aquí es mala educación. Llega tu turno y entras con gratitud contenida. A veces convivir es compartir miedo sin convertirlo en espectáculo. Sales con papel recetado y con sensación rara de haber estado acompañada aunque no intercambiasteis nombres.