Vecino que no deja puerta del portal abierta
Lo ves llegar, meter llave, cerrar con gesto firme. No os habláis mucho, pero compartís seguridad mínima. La convivencia incluye cuidar accesos sin sermón. Cuando alguien deja abierto, el grupo se altera; cuando no, respiras. Es adultez compartida en formato cerradura. Piensas que la ciudad pide mil vigilancias pequeñas y que un vecino cuidadoso es aliado silencioso. No es romanticismo; es menos robos y menos sustos, que ya es bastante.