Repartidor que espera a que bajes sin tocar timbre mil veces
Te llama una vez, se queda en la acera, no grita al portal entero. Bajas, gracias, firma, adiós. Es convivencia laboral urbana: respeto al tiempo ajeno. Cuando aprietan el timbre como alarma, sube la rabia. Hoy no: hoy fue humano. Piensas que la logística moderna necesita gestos así para no volvernos locos. Sales con paquete y con sensación de haber cruzado a alguien que entiende que un edificio no es campanilla de casino.