Ascensor que se llena y nadie bloquea el botón
Entráis muchos; alguien pregunta “¿bajan?” y se organiza el puzzle humano sin empujones. Llega tu planta, sales rápido, dices gracias. Es convivencia mecánica: cuerpos que respetan salidas. Cuando alguien se pega al panel, todo empeora un segundo. Hoy no pasó: adultez repartida. Subes a casa con sensación de haber ganado una batalla minúscula contra el caos. No es noticia; es ciudad funcionando por mil decisiones educadas al mismo tiempo.