Una de las cosas que más me han liberado y me permiten tener un estado de salud mental y física fenomenal, es dejar de intentar convencer a los demás. Tener la razón está sobrevalorado y además es irreal.
Cuando la empresa y tú firmáis un acuerdo de teletrabajo, la empresa tiene que comunicarlo a la oficina de empleo en un plazo de 10 días. Es obligatorio. Si no lo hacen, el acuerdo no está del todo en regla.
Ha aparecido con un técnico. Dijo que me había escrito. Revisé. No había correo. Dijo que por WhatsApp. No tengo su número. Me sentí invadido. Ahora pido todo por escrito.
In Schengen you generally can't extend a 90-day stay as a tourist. You have to leave and wait until your 90 days reset (in the 180-day window). Some countries have long-stay national visas (e.g. Spain non-lucrative or nomad) but that's a different application.
Remote can mean back-to-back calls and no focus time. Block calendar for deep work, turn off non-urgent notifications and push back on meetings that could be a message. Some teams do no-meeting days. Your productivity is part of the deal.
UK citizens are now third-country nationals in the EU. So 90/180 in Schengen applies. Ireland is not Schengen so UK citizens can stay in Ireland without that limit. If you're British and want to be in the EU long term, you need a visa or residency somewhere.
Te manda mensaje con foto rápida; no entras hasta que alguien lo ataja. Es convivencia de seguridad animal: miedo real, respuesta rápida. Agradeces. Piensas que los sustos se bajan con información. Sales a la calle con menos adrenalina. A veces convivir es avisar “cuidado” sin moralizar al dueño en público; solo evitar que alguien entre en problema. El edificio se vuelve red de ojos cuando la puerta falla un segundo.
Tengo una tienda pequeña y dependo de proveedores que reparten en furgón todos los días. Cuando el estrecho de Ormuz entra en titulares, me preparo para revisar listas de precios en cadena. No es dramatismo: es experiencia. Suben embalajes, transporte y algunos alimentos. Mi opinión es que las crisis energéticas no son abstractas; son decisiones diarias sobre qué mantener, qué subir y qué asumir perdiendo margen. Y al final el cliente también sufre.
Cierras puerta y el silencio es casi lujo. No necesitas ir de verdad; necesitas pausa. Respiras, miras azulejo, vuelves. Es relatable de microescapadas domésticas. Piensas que la vida compartida con niños, pareja, roomies exige búnkeres pequeños. El baño es monasterio improvisado. Sales con cara de “todo bien” y cuerpo un poco más en paz. Nadie sabe que fue terapia de azulejo frío. El día sigue ruidoso, pero trajiste cinco minutos de tregua en bolsillo invisible.
Por si no lo sabíais: aprobaron quitar la golden visa en España y estará disponible hasta marzo 2025. Si la estabais valorando, es compra 500k o 1M en fondos/vivienda según modalidad. Luego ya no se podrá solicitar.
Tres semanas en España. Empezamos en Madrid. España tiene una energía increíble. De Madrid a Barcelona en AVE. La comida en Barcelona es brutal – tapas y jamón.
En Barcelona nos avisaron de los carteristas en el metro. Fuimos con cuidado y sin problema. Luego bajamos a Andalucía. Sevilla y Granada. España en primavera es perfecta. La Alhambra, el flamenco. España tiene tantas caras. Valencia y la paella. España de norte a sur.
Ya estoy planeando volver a España. España tiene de todo. España me tiene enamorado.
Según la ley de teletrabajo, la empresa debe asumir o compensar los gastos de equipos, conexión y medios necesarios. No puedes tener que pagar tú el portátil o la luz para trabajar desde casa. Si te piden que asumas costes, no es legal.
Para la visa de nómada digital en España piden o título universitario/posgrado (o FP de prestigio) o 3 años de experiencia profesional demostrable en tu sector. Sin eso no te la dan aunque tengas los ingresos.
El ayuntamiento abre de 9 a 14. Yo trabajo de 9 a 18. Para ir tengo que pedir permiso o ir un sábado que abren uno al mes. Por un empadronamiento. No puede ser.
Searched for "visa appointment" once. Now I get ten emails a day from agencies and lawyers. Didn't sign up anywhere. Where did they get my email. Ignoring all of them.
Avisa con un día. Dice que es para una revisión. La ley dice que tiene que haber un aviso con tiempo y un motivo. Voy a tener que poner límites por escrito. No me gusta el conflicto pero esto no puede ser.
La pides con caña y aceitunas, en ración que parece pequeña y no lo es. Está fría, cremosa, con zanahoria en cubos perfectos como mentira bonita. Comes de pie, mirando la calle. Es comida de vermut, de tarde que empieza sin prisa. El pan limpia el plato con devoción. Sales con hambre aplacada y ganas de seguir charlando. La ensaladilla une generaciones en bar: abuelos, jóvenes, todos mojando igual. Es tapeo suave, casi nostalgia mayonesa.
Salta el aceite, te quemas un poco, sigues removiendo con miedo respetuoso. El ajo se dora y el pollo chilla en el buen sentido. Abres ventana y el vecino sabe que cocinas. Es comida de olor fuerte y sabor claro. Comes con pan para no dejar salsa, obvio. El plato no es bonito; es honesto. Sales de la cocina oliendo a fiesta pequeña. A veces comer es aceptar salpicaduras a cambio de un bocado que sabe a domingo cualquier día.
Miras desde campo y el horizonte se pliega en capas dramáticas. El viento sube, el trigo ondea si hay, los árboles susurran más fuerte. No llueve aún; es expectativa. Es naturaleza cinematográfica sin banda sonora, solo aire cambiante. Entras en coche justo cuando cae primera gota. Piensas que ver tormenta nacer es recordatorio de escala: tus problemas se vuelven miniatura un minuto honesto. El cielo hace su trabajo sin pedirte opinión.
Hay un truco invisible en tu ventana: si tiras del cordón con demasiada fe, la persiana protesta como si fuera personal. Has aprendido el gesto exacto, casi muscular, el mismo que usaba quien vivía aquí antes. Afuera cambia el tiempo, pero tu ritual no: un tirón suave, un segundo de silencio y luego la luz entra en diagonal. Da tranquilidad dominar al menos un mecanismo en un mundo acelerado; a veces la vivienda es lo único que responde como esperas.
Subes con alguien que no conoces y los dos miráis el número de planta como si fuera oráculo. Un “buenas” basta; no forzáis charla porque el espacio es pequeño y el aire, educado. Llega su piso, se baja, te quedas sola con alivio suave. No es frialdad; es respeto al límite ajeno. La convivencia en bloque empieza en esos diez segundos donde cada uno decide cuánto mundo mostrar. A veces basta no oler mal y no pegar el codo: ya es mucho.