Mudanza que te enseña lo que eres
Empaquetar cajas es un espejo cruel: cables “por si acaso”, libros que juraste leer. Sudas, te enfadas con el embalaje y luego una foto te ablanda. La mudanza no es solo transporte; es decidir qué merece espacio en tu vida nueva. Al abrir la primera caja en suelo desconocido, el piso huele a pintura y a posibilidad incómoda. Tarda en ser hogar, pero empieza cuando pones la cafetera donde te gusta y el cuerpo baja un poco el ritmo.