Pinar costero con viento salado en ramas
El aire mezcla resina y sal, olor raro que te gusta. Caminas entre arena y agujas caídas. El mar rompe cerca, brisa constante. Es naturaleza de transición mar-bosque. Encuentras concha en sendero, la dejas. Sales con arena en tobillos. Piensas que el pinar costero es frontera viva: dos mundos negociando olor y sonido. Te gusta caminar ahí cuando la cabeza va llena de ciudad: el viento mete orden sin pedirte que lo entiendas, solo que sigas respirando.