Vecino que baja la música cuando se lo pides bien
Subes con miedo a sonar conflictiva, tocas el timbre, explicas con calma que mañana tienes examen o turno temprano. Él asiente, baja dos puntos, te agradece el tono. No es victoria épica; es adultez encontrada. La convivencia mejora cuando el pedido va sin acusación inicial. Bajas las escaleras más liviana. Piensas que la mayoría de la gente responde bien si no la tratas como enemiga desde el primer segundo. El edificio vuelve a ser lugar habitable esa noche.