Vecina que avisa de luz del rellano fundida
Te escribe: “la del tres está muerta”. Subes, cambias bombilla si puedes, si no, avisas a comunidad. Es convivencia lumínica: nadie quiere rellano oscuro. Agradeces el ojo atento. Piensas que pequeños fallos visibles se arreglan más rápido si alguien nombra el problema sin acusar dueños. Sales con pasillo claro y con sensación de haber evitado susto nocturno a la vecina que llega tarde. Es cuidado mínimo con impacto real.