Niebla en el valle que borra carretera y prisa
Conduces despacio porque el mundo desaparece a diez metros. Los pinos emergen como fantasmas verdes. Enciendes luces y bajas música sin darte cuenta. Es naturaleza que impone ritmo, casi meditación forzada. Llegas tarde pero vivo. Sales del coche y el aire huele a humedad fría pegajosa. Piensas que la niebla enseña límites: no todo se ve, no todo se controla, y aun así sigues avanzando con cuidado, como en la vida.