Sendero embarrado que mancha pantalón y orgullo
Prometiste no caerte y el barro cumplió su parte del trato. Te agarras a rama honesta, ríes sola. El bosque huele a tierra mojada y a hojas podridas en proceso bonito. Ves setas que no coges porque no confías en tu conocimiento: también es naturaleza, la de respetar lo desconocido. Llegas al coche con zapatos feos y felices. Piensas que el barro en las piernas es diploma de haber salido del asfalto un rato, sin medallas, solo con manchas.