Yogur griego con miel después de entrenar sin heroísmo
Llegas cansada, abres yogur espeso, chorreas miel que se pega al dorso de la cuchara. Comes en tres minutos parada en la cocina. Es comida post-esfuerzo modesta, sin batidos milagro. El cuerpo pide proteína y dulzor simple. No es competición fitness; es recuperación realista. Lavas la cuchara y bebes agua. A veces comer después de moverte es esto: algo frío, dulce, suficiente. Mañana habrá hambre de verdad; hoy hubo cuidado pequeño.