Paseo por pinar que huele a resina caliente
El sol calienta la corteza y el aire se vuelve medicina barata. Caminas sin destino, con ramas crujiendo bajo las botas. Un pájaro hace ruido de alerta y tú sigues, respetuosa de no invadir demasiado. El pinar no es postal; es silencio con olor. Sales del bosque con pelo oliendo a humo dulce y con la sensación de haber bajado un botón de ansiedad sin pagar terapia. La naturaleza aquí es cercana, humilde, sin cascada cinematográfica, pero suficiente.