Huerto urbano con tomates torcidos y orgullo real
Tus tomates no son simétricos; son feos y sabrosos. Regas con manguera que gotea, tierra bajo uñas, sol en nuca. Las abejas van y vienen sin pedir permiso. Es naturaleza en miniatura dentro de ciudad ruidosa. Cosechas tres tomates y celebras como triunfo. Cocinas ensalada que sabe a trabajo lento. Piensas que cultivar es conversación con el tiempo: esperar, fallar, volver. El huerto no miente: si no riegas, se nota; si riegas, también.