Intentar leer y releer la misma página diez veces
El libro es bueno; tu cerebro no colabora. Lees, te das cuenta de que no entró nada, vuelves atrás. El móvil pica un poco en mesa como demonio mini. Es relatable de concentración rota. Cierras páginas, suspiras, sigues. Piensas que no siempre eres la persona productiva de tu fantasía. A veces el día a día es luchar por atención como adolescente con deberes. Aun así, quedarte intentando ya es forma de cuidado: no rendirse del todo a la dispersión, aunque gane a menudo.