Vecinos que comparten ascensor sin comentar tu paquete de farmacia
Llevas bolsa blanca con cruz verde; nadie pregunta. Miran al frente con tacto. Es convivencia de privacidad corporal: no es indiferencia fría, es respeto. Sales en tu piso con alivio. Piensas que la ciudad puede ser ojo invasivo, pero a veces el ascensor practica mirada neutral buena. A veces convivir es no demostrar curiosidad cuando el otro ya va cargado de cosas que no quiere explicar en treinta segundos metálicos.