Vecinos que comparten wifi de emergencia un día
Tu router muere; preguntas con cara de pánico educado. Ellos te pasan clave temporal sin drama. Lo usas lo mínimo, devuelves favor con pastel o con cena invitada si encaja. Es convivencia digital delicada: límites claros. No abusas; agradeces. El edificio se vuelve red de rescate breve. Piensas que la tecnología une si la gente decide no explotarse. Cuando vuelve tu internet, mandas mensaje de cierre y queda amistad posible, al menos confianza técnica.