Galletas de avena caseras cuando quieres merienda con aroma
Mezclas avena, mantequilla, azúcar moreno, chips de chocolate si hay. El horno llena el piso de olor a galleta de película. Las sacas un poco doradas y queman lengua si no esperas. Comes dos calientes y guardas el resto en tarro con intención heroica. Es merienda doméstica que huele a hogar aunque vivas sola. No es salud total; es calor emocional con fibra. Lavas el bol y piensas en repetir semana que viene, porque el olor ya te enganchó.