Hablar sola en el coche como terapia con volante
Explicas en voz alta lo que no explicaste bien en persona. Gesticulas, frenas fuerte, sigues. El coche es confesionario móvil. Es relatable de monólogo vehicular. Piensas que el día a día moderno incluye estos conciertos privados de argumentos imposibles. Aparcas y vuelves a modo social. Nadie sabe el ensayo que hiciste. A veces la claridad llega en A-6, no en mesa de reuniones. Sales del coche con una frase mejor ensayada y con menos rabia, aunque sea placebo.