Arroz meloso con bogavante en plan fantasía cumplida
No es siempre, pero hoy sí: arroz meloso que pide cuchara hondo, bogavante que impone respeto visual. Comes despacio, manchas camiseta, mojas pan. Es comida de celebración seria, de mar concentrado. El arroz se pega al fondo y peleas por el socarrat con dignidad perdida. Pagas caro y lo sabes; lo vale por el sabor y por el gesto. Sales oliendo a ajo marino y con sensación de haberte dado un capítulo especial en medio de la rutina.