Calamares a la romana en terraza con brisa
Llegan dorados, con limón que pides aunque ya venga implícito. Muerdes: crujiente afuera, tierno adentro. La mayonesa opcional divide la mesa y da igual. Es comida de terraza, de sal, de cerveza helada. El aceite deja huella en los dedos y en el ánimo. Pagas por el sitio y por el ruido agradable. Sales oliendo a freidora feliz. España entiende que el mar frito es celebración pequeña, casi diaria si el cuerpo pide y el presupuesto deja.