Ascensor que se detiene un segundo de más
Llegas a tu planta y la puerta tarda un instante que se siente largo. El corazón hace su mini teatro. Luego abre y todo era normal: solo un retardo mecánico, no película. Sales riéndote de ti misma. El ascensor es un personaje del edificio: útil, a veces gruñón. La vivienda vertical depende de él más de lo que admitimos. Cuando funciona sin sorpresas, lo agradeces en silencio. Cuando no, subes escaleras jurando hacer ejercicio más seguido.