Helado en agosto que gotea sin piedad
Compras cucurucho y el sol lo convierte en experimento de física: gotea, te mancha, te importa poco. Ríes, lamés rápido, buscas sombra como animal inteligente. El helado de verano es comida y también es infancia persistente. Caminas por la calle pegajosa y sigues feliz. No es saludable según pautas; es saludable según el alma sudorosa. A veces comer es permitirse derretirse un poco con el postre en la mano.