Ir a por pan y volver hablando sola del enfado anterior
El barrio te ve muttering; te importa poco. El pan caliente compensa. Es relatable de procesamiento verbal caminando. Piensas que el aire libre ordena rabia barata. Llegas a casa, cortas barra, olvida mitad del discurso. El día a día es estos paseos terapéuticos con excusa de carbohidrato. A veces el pan es testigo silencioso de arreglos internos. Comes un trozo sin mantequilla y ya baja el humo mental unos grados, suficiente para seguir.