Cena tarde porque el curro se comió la hora
Son las diez y aún no cenaste; el estómago protesta con educación española. Calientas algo, abres lata buena, cortas queso, llamas pan “cena” sin drama. Comes despacio porque el cuerpo lo pide así. No es el horario ideal del manual; es el horario real de mucha gente. La comida cumple su función: devolverte al mundo civilizado, bajar el cortisol, darte un final suave. Apagas la cocina y el piso huele a aceite suave y a tregua pequeña.