Nevada ligera en pueblo que silencia coches
Copos pequeños tapizan calles, el sonido se amortigua. Los gatos dejan huella perfecta. Caminas y crujís suave. Es naturaleza fría que obliga pausa. Las ramas cargan blanco y se doblan un poco. Sales con manos congeladas y sonrisa tonta. Piensas que la nieve transforma ciudad en pueblo de postal imperfecta: barro bajo blanco, coches lentos. Aunque dure poco, el silencio nuevo vale la pena. Vuelves a casa oliendo a frío y con ganas de chocolate caliente honesto.