Luz del landing que entra por el ojo de la puerta
Cuando teletrabajas con la puerta entornada, entra una franja de luz del rellano como recordatorio de que el mundo sigue ahí. No molesta: es compañía discreta, paso de vecino, conversación lejana. Tu vivienda no está aislada; vibra con el edificio. A veces te asomas y saludas; otras escuchas sin morbo, con curiosidad suave. Vivir en bloque es compartir aire y silencios; esa luz que se cuela dice, en simple, que no estás tan encerrado como crees.