Churros del domingo con chocolate espeso
Haces cola oliendo a freír y ya estás pagando con anticipación emocional. Llegas a casa o al banco del parque con bolsa grasienta y felicidad plena. Mojas en chocolate que mancha y te da igual. Es domingo en forma de azúcar, compartido o en solitario sin vergüenza. Los churros no son “alimento balanceado”; son ritual. España entiende que a veces comer es celebrar el día con algo caliente, crujiente y un poco indecente de bueno.