Cristal del balcón con gotas de lluvia dibujando
Llueve y el cristal se llena de carreras de agua; te quedas mirando como si fuera cine lento. El balcón se vuelve marco de gris bonito. No sales, pero sientes el clima pegado. La vivienda te acerca la tormenta sin mojarte. Pones música baja, una manta, té. Es lujo pequeño de observar sin participar del chaparrón. Cuando escampa, abres un poco y entra aire nuevo. El hogar respira contigo en ciclos simples de ventana y silencio.