Muebles montados con sudor y orgullo
Recuerdas el manual como trauma leve y, aun así, el mueble aguanta. Hay un tornillo que sobra y decides no pensarlo demasiado: si no se cae, es física aprobada. La casa crece con piezas que trajiste en caja, con noches de destornillador y discusiones suaves contigo misma. No es diseño de lujo; es logro doméstico. Cada vez que abres el cajón sin que se tambalee, sientes una victoria silenciosa. La vivienda es también esfuerzo manual convertido en sitio donde apoyar la vida.