Aire acondicionado portátil ruidoso pero fiel
El aparato parece tractor y, aun así, en agosto es tu mejor amigo. Lo arrastras de habitación en habitación como mascota incómoda. El tubo asoma a la ventana con vergüenza técnica, pero el frescor llega y tú lo agradeces sin ironía. Duermes con un zumbido constante que, curiosamente, acaba siendo blanco. La vivienda en climas extremos se defiende con inventos poco elegantes. No importa: importa dormir, pensar, volver a ser persona civilizada al día siguiente sin derretirse en el propio sofá.