Alfombra del pasillo que roza la puerta
La alfombra es un poco larga y la puerta la besa cada vez que cierras fuerte. Aprendes a empujar con pie, a levantar borde, a reír del ajuste imperfecto. Podrías recortarla; lo pospones porque funciona con truco. La vivienda tolera soluciones así, medio bricolaje, medio resignación inteligente. Pasas por encima mil veces al día sin pensar; a veces tropiezas y maldices con cariño. Es hogar real: nada encaja del todo y aun así el día entra y sale con normalidad reconfortante.