Habitación invitado llena de cajas
La “habitación de invitados” empezó como hotel casero y acabó siendo almacén elegante de cajas con ropa fuera de temporada. Cuando viene alguien, haces magia en dos horas: escondes pruebas, cambias sábanas, finges que siempre huele así. Las casas reales tienen compartimentos secretos de desorden. Tu gente duerme igual, agradecida, y tú cierras la puerta pensando que el hogar no se mide por el escaparate, sino por la intención de hacer sitio entre cajas y buena voluntad.