Lentejas de olla que saben a abrigo
Pones lentejas con chorizo o sin él, según el día y la conciencia. La casa huele a cebolla pochada y a invierno contenido. Remueves despacio, como quien baja el ritmo del mundo. Comes un bol grande en el sofá con manta. Las lentejas no mienten: son comida de aguantar, de recuperar fuerzas, de sentir que el hogar existe aunque afuere haga frío. Sobran y saben mejor al día siguiente, como buena compañía que mejora con el tiempo.