Poner música para limpiar y cantar en vez de limpiar
El trapo se queda quieto mientras tú haces playback serio. Pasan veinte minutos de concierto doméstico. Es relatable de evasión musical. Piensas que limpieza necesita banda sonora o no ocurre. A veces limpias después; a veces no tanto. El día a día acepta casa semi-limpia con ánimo mejorado. Preferís vibración buena que esterilidad perfecta. El polvo vuelve; la canción se queda un rato en cabeza como victoria mínima contra la pereza.