Fregadero que gotea cuando te miras
El grifo gotea a ratos y parece burlarse de tu lista de tareas. Lo aprietas, calla, luego vuelve cuando estás más cansado. Mañana será el fontanero y mañana se vuelve filosofía abstracta. Aun así, el fregadero sigue siendo centro de rituales: agua, jabón, platos, manos frías. La vivienda se mantiene con gestos repetidos que nadie aplaude. Cuando calla del todo, sientes una victoria ridícula, como si la casa dijera gracias en idioma de tuberías.