Vecina mayor que pide ayuda con la compra
Te encuentra en el ascensor y te habla con vergüenza de pedir. Subes sus bolsas dos pisos, charlas de tiempo, de nietos. No es heroísmo; es diez minutos. Ella te agradece como si fueras ambulancia. La convivencia intergeneracional se sostiene en favores pequeños repetidos. Luego te invita a café y aceptas o no, pero el lazo queda. Sales pensando que envejecer sola asusta menos si el edificio practica cuidado sin paternalismo feo.