Radiador que o bien quema o bien no existe
Aquí el silencio es premium. La inmobiliaria prometió reforma. Llegó una pintura triste. Tengo lista de pisos en favoritos como si fueran ropa. Desde entonces intento poner límites antes de explotar, aunque me salga regular; prefiero ajustar a tiempo que repetir el mismo bucle una semana más. No es un drama épico, es vida real: cosas pequeñas que juntas pesan bastante, y que solo se notan cuando te paras cinco minutos a mirarlas sin prisa.