Balcón que no es jardín pero salva
No tienes terraza grande ni macetas de influencer; tienes un balcón estrecho y dos plantas que sobreviven a tu irregularidad. Aun así, en primavera sales con la taza y el móvil apagado un rato. Abajo pasa la vida: coches, conversaciones, alguien que riega con manguera. Arriba respiras como si hubieras ganado un metro más de mundo. La vivienda se expande cuando usas hasta el pedacito de aire que parecía insignificante y te salva de encerrarte del todo.