Albóndigas con tomate que abrazan el arroz blanco
Haces salsa de tomate con cebolla, metes albóndigas hechas o compradas con vergüenza controlada. Cocinas a fuego lento hasta que todo se hace familia. Sirves con arroz blanco que pide salsa. Comes con cuchara y pan, obvio. Es plato de infancia en muchas casas, versión española con cariño. Sobras y guardas: mañana sabe mejor. El tomate mancha delantal y el corazón queda lleno. A veces comer es volver a lo básico que siempre supo cuidarte.