Vecinos que comparten ascensor sin comentar tu outfit raro
Vas disfrazada de prueba o con pintura en la cara por obra en casa; nadie dice nada cruel. Alguno sonríe suave. Es convivencia de indiferencia amable. Piensas que la ciudad te juzga mucho; a veces el ascensor te regala un minuto de anonimato compasivo. Sales en tu planta con alivio. A veces convivir es no hacer chiste fácil del otro cuando ya va bastante incómodo consigo misma. Es tacto en silencio, casi elegancia urbana.