Caja fuerte de llaves del trastero que reaparece
Perdiste la llave del trastero, juraste que estaba en el cajón, reapareció en un bolsillo de abrigo como magia negra. Abres el trastero y el polvo te saluda con nostalgia. Hay cosas que ya no necesitas y otras que sí, escondidas detrás. La vivienda se extiende a metros cuadrados feos pero útiles. Cierras con clic seco y subes: sensación de orden exterior aunque dentro siga el caos humano. Es bueno tener sitio para guardar lo que aún no sabes soltar.